En pleno mes de julio sé que es una locura pedir algo así, pero es que el calor me aturde el alma, me quita todos los deseos.
Las acciones cotidianas pierden su encanto. Ahora dormir es casi morir. Es que el cuerpo no se relaja porque mantiene una lucha constante por evitar sudar, no te muevas mucho, las almohadas molestan y ni hablar del compañero (a) de cama que por estas fechas se vuelve tu enemigo número uno.
