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miércoles, 16 de abril de 2014

Canción de miércoles (XV)

Por estos días he pensado mucho en la flaca, mi amiga del alma. Mi mejor amiga por mucho tiempo. Esa Delis (debo aclarar el nombre porque ya el número de buenas amigas que son flaca ha aumentado) es tremenda: me aguantó como por diez años lo mismo en su casa que en la escuela.
El destino quiso que me mudara muy cerca de ella y de que estudiáramos juntas, que fuéramos muy pegadas en la lista por tener iguales apellidos, que nos fuéramos queriendo mucho cada día, de que me malcriara como solo ella sabe... de que nos convirtiéramos en hermanas.
Na que estoy de un melancólico hoy. Pero a lo que iba, como la he pensado tanto, la canción que regalo hoy es una que le encanta y que escuché por primera vez gracias a ella. Disfruten La Flaca de Jarabe de Palo.

viernes, 1 de marzo de 2013

Felicidades a mí.


Hoy es un día especial, único para muchos. Para mi es especial, es mi cumpleaños número 24. Pero para mi familia es un día de "casicompetencia",  en silencio. Se disputan, sin broncas ni escándalos, el primer lugar para felicitarme. Mi hermana casi siempre es de las primeras en hacerlo cuando estoy en casa, pues ella me levanta. Mis padres con gestos y actuaciones intentan de todo para llegar de primeros a donde esté para regalarme su cariño. 
Pero lo que nunca les he dicho es que ellos no son los primeros, yo siempre me felicito antes. No es vanidad ni egocentrismo, es simplemente que como fui mi primer amor, me debo eso. Así que:
Felicidades a mí en mi día, que lo pase con sana alegría, muchos años de paz y armonía felicidad, felicidad, felicidad, eeeeee.

lunes, 25 de febrero de 2013

Alexa


Así se llama mi nueva sobrina. No tenemos el mismo ADN, ni compartimos el mismo tipo de sangre, ni color de piel ni nada que diga que somos familias de sangre, pero, desde antes de su nacimiento, ya lo éramos.
Su mamá es como una hermana para mí. Es de esas amigas que llegan, te invaden la casa, tus cosas, pero le coges cariño del bueno y fuerte que dura mucho. Entonces cómo no voy a querer a su niña, me mataban de antemano. Por eso cuando fui a conocerla ya mi corazón estaba abierto para ella, para esa bebé con apenas unos 45 días de nacida que ya le robó el corazón a medio Vertientes, Camagüey, Habana… a medio Cuba.
Llegué sin el polvo del camino porque en un viaje en Yutong de madrugada y con el frío más fuerte del mes dudo mucho que esa partícula se adhiriera a mí. Gracias al trabajo pude sobrepasar los más de 500 kilómetros que la circunstancias, la necesidad de avanzar y una de las frases más certeras que escuchado: La Habana es La Habana y lo demás es área verde, han querido interponer entre nosotras. Por suerte vivimos en pleno siglo XXI y las distancias se acortan, aunque todavía mellan en el alma.
Llegué. ¡Que suerte la mía! Fue amor a primera vista. Ella se hacía la dormida y cuando sintió los besos y abrazos de mi llegada anunció que ya no dormía. Me le arrimé y me miró. Se quedó callada observándome muy atenta. Me le acerqué aún más y me permitió tocarla. Fue de película, un flechazo único. Más tarde éramos una sola. Si se sentía mal y yo la cargaba se tranquilizaba. Si tenía sueño se dormía en mis brazos. Según Delis, su mamá, ya yo era la Nana oficial y la tranquilizadora de bebés número uno.
Alexa supo revolver sentimientos que desconocía, que vivían en lo profundo de mi alma y no había sentido. Fue algo único, especial, a lo mejor es lo que muchos llaman maternal, no lo sé, solo sentí su fortaleza.
Tuve que regresar a casa, los viajes duran menos de lo esperado y el deber llama. ¿Quién sabe cuándo volveré a ver a mi sobrina Alexa?