Ayer me quedé medio dormida delante del
teclado cuando escribía una carta para ti. Y sin darme cuenta
presioné la tecla delete. No fue por el cansancio del día, ni nada
parecido, es que nos imaginaba más allá del presente con un futuro
como el de los cuentos; es que te veía como a un príncipe y a mí
como tu princesa. Solo hacía lo de todos los días: soñarnos.
