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martes, 29 de abril de 2014

Iguales pero diferentes


Se miraron frente a frente.
Te mataré – gritó.
No lo creo – respondió él- yo te mataré a ti primero.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Canción de miércoles (X)

Hoy estoy en familia, con amigos, recibiendo llamadas esperadas o no; hoy es navidad y hay que pasarla bien; hoy soy feliz.

martes, 24 de diciembre de 2013

Este año ya no

Hoy he querido escribir; he deseado contar muchas cosas que he vivido este año; he anhelado develar esos momentos que me hicieron muy feliz, pero las ganas me han fallado.

martes, 19 de noviembre de 2013

Me estoy quedando sola


Últimamente, cada vez que miro el mar siento odio. Es un odio doloroso, de sufrimiento. Antes él era el causante de mi paz, hoy es el que nos separa, nos aleja y nos obliga a distanciarnos.

martes, 12 de noviembre de 2013

¿Cómo le hacemos?


Cómo le hacemos para mantener una relación signada por las diferencias; cómo le hacemos para estar juntos más allá de la distancia cuando tú eres digital y yo analógica.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Los amigos de Camilo


El título no tiene nada que ver con un programa humorístico más solo responde a la genial idea de Rodo de denominar a este grupo de locos, rebeldes, aventureros, apasionados de la escritura, del campo, de la vida... de Cuba, que hoy se conocen como Blogosfera Cuba.
Todos tenemos en común esa pasión por bloguear o ser un escribidor de blog. Todos queremos decir algo de una manera diferente, atrevida, certera. Todos, o casi todos, somos amigos de Camilo. Pero Camilo no tiene blog, o no uno suyo, pues usa el de su amigo Rodo. Entonces, ¿por qué denominarnos así? O ¿por qué no puede ser un código secreto, de esos que se usan en una familia de verdad, unida?

martes, 8 de octubre de 2013

S.O.S. rescátenme


Auxilio. Ayuda. Hace días que estoy enferma. 

jueves, 5 de septiembre de 2013

Se acabaron



Pues sí, se terminaron mis vacaciones. Ahora de vuelta a la rutina laboral, pero debo confesar que la extrañaba. Si la extrañaba: mi mente se sentía rara con tanta claridad, mis manos y brazos estaban muy livianos, mi espalada y la cervical ya no me dolían tanto… pero a pesar de todo esto, tan bueno para la salud, algo me faltaba.

miércoles, 24 de julio de 2013

Ñoooo... que primera vez


Este post se me perdió en el reguero digital que me acompaña. Ya hace más de un mes que sucedió y muchos me dirán que para qué lo pongo, que para qué hablar de algo que ya es pasado. Bueno, en mi defensa explico que es una experiencia que deseo compartir y que, por el paso del tiempo, ya nos van quedando menos pocas primeras veces. Que puedo hacer, quiero contar como fue es primera vez. Así que ahí les va.
El primer escalón del ascenso al Pico Turquino fue puro embullo y como era la primera vez no había burbujas. El segundo tenía cierta dosis de disposición; el tercero, pasión, el cuarto; el quinto…. el 20 ya me caía mal; en el 21 las piernas y el calor comenzaban a molestar.

viernes, 8 de febrero de 2013

Miedos


Todos le llamaban loco. Nadie hablaba con él. Le ignoraban o mejor dicho le pisaban. Los niños se reían de él, le decían cosas horribles, le tiraban cosas. Las madres, sobreprotectoras como solo ellas pueden ser, alentaban aquel terrible miedo que padecían sus hijos por aquel señor muy viejo… pero sin unas alas enormes, porque seguro se las habían cortado.
Nadie recordaba cuándo había llegado al poblado, solo aclaraban los más viejo, entre recuerdos y olvidos, que llevaba mucho tiempo por aquellas calles. No se le conocía familia, siempre andaba solo y conversaba nada más que con él mismo o, como diría una amiga, con sus amigos imaginarios.
La primera vez que le vi, o por lo menos que recuerde yo, fue cuando estaba en el círculo infantil. Casi todos los días iba y se paraba por la cerca del patio. Ahí se quedaba quieto por horas mirándonos. ¿Qué pensaría? ¿Por qué nos miraría tanto?
Crecí y la respuesta que me inventé fue que seguro tuvo hijos alguna vez y nosotros se los recordábamos. Pero desgraciadamente la respuesta no la conoceré nunca.
Los estudios me alejaron del pueblo y de su gente. Cuando podía visitaba algunos amigos de la infancia y conversábamos de aquellos recuerdos, tan vagos algunos y tan fuertes otros. En una ocasión recordamos al loco, que por el tiempo no desciframos si era El Loco de la Fela o Felo Cortés el protagonista de estas memorias. Lo que si recuerdo bien es que ambos sufrieron los mismos miedos con aquellos niños tan ignorantes; ambos ocultaban una vida de la cual solo veíamos el resultado: un señor no muy cuerdo, no muy limpio, no muy amigable, no muy feliz, pero igualmente lleno de miedos como nosotros.