La noticia de tu muerte la conocí en
medio de una entrevista que hacía. La gravedad de tu salud no me era
ajena, pero no imaginaba que te irías tan rápido. Nadie lo pensó.
Nadie lo quería. El permiso no se te había concedido. Aún te
necesitábamos.
Hoy miles y miles de mensajes lo
demuestran: Chávez, no te queremos muerto, te queremos vivo. Vivirás
siempre en nuestros corazones. Aclaman todos al unísono.
Al principio no sabía qué hacer, qué
decir, qué escribir. Esta es la cobertura periodística que nadie
quiere cubrir. Los sentimientos,las lágrimas, el desconcierto no se
pueden describir; el español no te da la sherramientas necesarias
para hablar de ellos.
Tu muerte parece mentira. Es mentira.
Ya no te lloro, más bien extraño tus cantos, tus palabras, tus
ideas... te extraño, pero sé que vives.


