¿Escribir o no escribir? Ese ha sido mi dilema por varios meses, varios días, varias horas y hasta segundos. Antes no lo pensaba mucho: me sentaba, dejaba mis manos jugar con las teclas y luego, un rato después, le metía las neuronas a aquel cúmulo de ideas sueltas que salían al final salían así sin muchos cambios porque las manos sabían lo que hacían.
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jueves, 21 de mayo de 2015
martes, 19 de noviembre de 2013
Me estoy quedando sola
Últimamente, cada vez que miro el mar siento odio. Es un odio doloroso, de sufrimiento. Antes él era el causante de mi paz, hoy es el que nos separa, nos aleja y nos obliga a distanciarnos.
miércoles, 23 de octubre de 2013
Canción de miércoles (I)
Hoy es miércoles. A la gente no le agrada mucho este día, no sé por qué. Algunos dicen que es muy atravesado, pero a mi me gusta o mejor dicho, no me disgusta. Además, yo nací un miércoles a las 12:15 del mediodía, vaya que no puedo criticar mucho.
viernes, 8 de febrero de 2013
Miedos
Todos le llamaban loco. Nadie hablaba con él. Le ignoraban o mejor dicho le pisaban. Los niños se reían de él, le decían cosas horribles, le tiraban cosas. Las madres, sobreprotectoras como solo ellas pueden ser, alentaban aquel terrible miedo que padecían sus hijos por aquel señor muy viejo… pero sin unas alas enormes, porque seguro se las habían cortado.
Nadie recordaba cuándo había llegado al poblado, solo aclaraban los más viejo, entre recuerdos y olvidos, que llevaba mucho tiempo por aquellas calles. No se le conocía familia, siempre andaba solo y conversaba nada más que con él mismo o, como diría una amiga, con sus amigos imaginarios.
La primera vez que le vi, o por lo menos que recuerde yo, fue cuando estaba en el círculo infantil. Casi todos los días iba y se paraba por la cerca del patio. Ahí se quedaba quieto por horas mirándonos. ¿Qué pensaría? ¿Por qué nos miraría tanto?
Crecí y la respuesta que me inventé fue que seguro tuvo hijos alguna vez y nosotros se los recordábamos. Pero desgraciadamente la respuesta no la conoceré nunca.
Los estudios me alejaron del pueblo y de su gente. Cuando podía visitaba algunos amigos de la infancia y conversábamos de aquellos recuerdos, tan vagos algunos y tan fuertes otros. En una ocasión recordamos al loco, que por el tiempo no desciframos si era El Loco de la Fela o Felo Cortés el protagonista de estas memorias. Lo que si recuerdo bien es que ambos sufrieron los mismos miedos con aquellos niños tan ignorantes; ambos ocultaban una vida de la cual solo veíamos el resultado: un señor no muy cuerdo, no muy limpio, no muy amigable, no muy feliz, pero igualmente lleno de miedos como nosotros.
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